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EDUCACIÓN Y TECNOLOGÍAS INCLUSIVAS EN NUESTRA ACTUALIDAD

Orlando García Lobo

Abogado, Especialista en Derecho Mercantil, Profesor Universitario

Línea Estratégica RedDeVida: Educación y Tecnologías Inclusivas


La necesidad del desarrollo de espacios para la reflexión, integración, creación de saberes y análisis de la realidad a partir de la discusión teórico–metodológica en el marco de la práctica social desde una perspectiva crítica, constituye un modelo para generar la transformación de la sociedad bajo el principio de la ética de lo colectivo.


En este contexto, la práctica educativa demanda relaciones sociales y formas de organización económico-social distintas a las tradicionales, a fin de asumir la educación en un contexto formativo que se hace particular y complejo como consecuencia de las relaciones geopolíticas actuales que lo determinan.


Tal situación articula los diversos saberes y haceres desde el aprender a ser, a hacer, a conocer, a convivir, a reflexionar y a emprender; atendiendo a la búsqueda de prácticas con equidad como toma de conciencia por parte de los y las integrantes de la sociedad. Desde esta perspectiva, se debe asumir la práctica educativa cotidiana como práctica intelectual y autónoma de auto y co-formación, apoyada en un proceso de acción-reflexión-acción hacia la reconstrucción del conocimiento producto de la experiencia.


Para ello, hay que profundizar en el pensamiento pedagógico emancipador de manera crítica, solidaria, comprometida en lo ético, en lo político, en lo social, en lo científico, en lo cultural con el proyecto que demanda la sociedad actual, que permita orientar su rol social bajo la premisa de que todas aquellas personas que participan en los procesos de aprehensión del mundo y del aprendizaje deben ser promotores de cambios.


Para la Organización de Naciones Unidas (2019), la adopción de un enfoque de educación basado en los derechos humanos bajo una perspectiva de género, exige entender el derecho a la educación como el derecho a una educación inclusiva y equitativa de calidad, por este motivo, es importante asegurar que todos y todas adquiramos los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo sostenible para un buen vivir, para la promoción de una cultura de paz y no violencia, sin dejar a un lado los valores nacionales y la comprensión de la diversidad cultural.


Esto permite de-construir el pensamiento alienante, individualizante y de exclusión que históricamente se ha inoculado en la educación para que a través de un enfoque emancipador se convierta en un pensamiento crítico, asertivo, de conciencia colectiva, solidario e inclusivo; con la finalidad de construir un pensamiento a partir del aprendizaje significativo y de la dialogicidad que el maestro Paulo Freire señala en su “Pedagogía del oprimido” y en su “Pedagogía de la autonomía” por medio del pensar-accionar donde la educación exige una reflexión crítica sobre la práctica en la realidad y un reconocimiento de la identidad cultural, particularidades estas que Antonio Gramsci apreció como constituyentes del poder.


Esto conduce mirar críticamente a la educación, al proceso de formación y a la investigación educativa desde las diferentes concepciones y enfoques de la producción científica para comprender las visiones pedagógicas implícitas en ellas y a qué intereses responden.


En este sentido, la relación de la educación emancipadora y la pedagogía crítica, se sustenta en la comprensión crítica dirigida al mejoramiento del ser humano, para que impulse transformaciones ajustadas al modelo social actual, lo que implica definir los compromisos y las responsabilidades de los actores en el proceso formativo con la formación integral del ser humano, en la forma de pensar, sentir, de ver la vida y de pensar al mundo, de relacionarse y actuar en un proceso dialógico crítico y auto-crítico.


El filósofo Boaventura De Sousa Santos (2012), expone brevemente las epistemologías del sur como otra voz del conocimiento que se distancia de la visión eurocéntrica, desde la idea “no hay justicia social si no hay justicia cognitiva” a partir de la producción de conocimiento por los pueblos, los movimientos y organizaciones sociales; ya que son los conocimientos que organizan la demanda y prácticas de la vida social, de la cotidianidad y donde la Universidad debe reconocer otros tipos de conocimiento que se desarrollan desde la lucha por la justicia social.


Lo anterior, posibilita el reconocimiento del contexto local (relación de la historia con el presente, sus dinámicas, problemas y necesidades); la identificación de recursos conceptuales en la realidad local que viene a ser el eje integrador inter y tras disciplinario, así como la identificación de procesos que inciden en la construcción del Estado y de la Sociedad, bajo el cual se desarrolla el proceso educativo.


Como proceso, debe dialogar con una serie de dimensiones económicas, sociales, ambientales e institucionales (espacios legales, culturales, políticos; medios y nuevas figuras sociopolíticas del entorno) y la familiarización, puesta en práctica, del conocimiento y de los saberes, en un contexto de transformación social que nos direcciona la praxis como proceso de apropiación social de aprendizajes y conocimientos construido mediante enfoques/perspectivas y datos a través de la participación activa y protagónica; sin dejar a un lado la comprensión como sujetos sociales a los cuales hace referencia Enrique Dussel (2012).


Además, el proceso formativo, está vinculado al desarrollo económico y social de una nación, al fortalecimiento de la sociedad en general y a la concepción de buen vivir; para ello, es importante centrarnos en el objetivo 4 de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas en cuanto garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos y todas, producir resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos; el aseguramiento de acceso igualitario de mujeres y hombres a una formación técnica y profesional de calidad, incluida la enseñanza universitaria para acceder al empleo, al trabajo decente y al emprendimiento; eliminando las disparidades de género en la educación y asegurando el acceso a las tecnologías.

En este contexto, el Banco Interamericano de Desarrollo (2017) asume a la educación como la principal fuente de crecimiento económico de los países porque a través de los conocimientos y capacidades básicas que provee, se constituye en la base para que la fuerza de trabajo pueda incorporarse de forma adecuada a las exigencias del mercado laboral y desempeñarse cabalmente en la sociedad.


Con el desarrollo tecnológico actual y la revolución digital propia de esta época, las exigencias sobre la educación y las habilidades que puede proveer se hacen cada vez mayores. Por tanto, sin una educación de calidad, las brechas de productividad con respecto a los países desarrollados se ampliarán y se perderá competitividad frente a otros países como consecuencia del desarrollo que tienen en cuanto a progreso educativo, incluido en este ámbito las tecnologías inclusivas.

Para Varsavsky (2006), la ciencia viene a ser un determinante del modo de producción y de estructuración de la sociedad, la cual se vincula con la tecnología entendida como el conjunto de conocimientos técnicos, científicamente ordenados que permiten diseñar y crear realidades a partir de políticas de planificación/organización, políticas de producción y políticas de gestión que deben ir impulsadas por el propio Estado y por la sociedad (de ahí la vinculación

de investigación en cuanto a Educación-Estado-Sociedad-Comunidad), lo que se traduce en la consecución de un proyecto nacional expresado en todo Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación.


Sin embargo, la inversión en infraestructura, desarrollo e investigación en el ámbito digital y tecnológico en regiones como América Latina y el Caribe manifiesta desigualdad paran enfrentar desafíos de desarrollo en una era de aceleramiento de la virtualización de las relaciones sociales y económicas que se expresan en la cuarta revolución industrial: la era digital.


Esto representa significativamente brechas de acceso dada la desigualdad imperante dentro de nuestra sociedad en cuanto al acceso a equipos y uso de tecnologías, formación docente en el uso de nuevas tecnologías y en cuanto a calidad en la prestación de servicios como electricidad e Internet; lo que tiene profundas implicaciones en las oportunidades y la participación de las nuevas generaciones en las dinámicas económicas de la región y que se traduce en desafíos a enfrentar por parte de nuestros gobiernos para garantizar acceso y calidad en la educación para el desarrollo productivo que requiere nuestra sociedad.


Bibliografía

Banco Interamericano de Desarrollo (2017). MOOC La realidad del desarrollo social latinoamericano. Módulo III. Avances y desafíos de la educación en América Latina y el Caribe. Washington: División de educación, BID.


CEPAL-OREAL/UNESCO. (2020). La educación en tiempos de la pandemia de Covid-19. Informe Covid-19. Santiago de Chile: CEPAL. Recuperado de: https://www.cepal.org/es/publicaciones/selecciones/covid-19


De Sousa Santos, B., y Universidad de Río Cuarto. (2012) ¿Por qué las epistemologías del sur? Espacios de coloniales. Recuperado de: http://www.youtube.com/watch?v=ZU5UhU2NgGA


Dussel, E. (2012). Foro: el individuo siempre fue comunidad. Recuperado de:

http://www.youtube.com/watch?v=xxWNOSIjfUA Freire, P. (2004). Pedagogía de la autonomía: saberes necesarios para la práctica educativa. México: Siglo XXI editores.


Freire, P. (2008). Pedagogía del oprimido. (58a. ed.). México: Siglo XXI editores.

Gramsci, A. (2013). Antonio Gramsci: conceptos básicos de su pensamiento. Escuela popular y latinoamericana de cine de Vive Tv. Recuperado de: http://www.youtube.com/ watch?v=AFi3vAiMR7c


ONU (2015). Resolución 70/1 Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. A/RES/70/1. Recuperado de: http://www.un.org/es

ONU (2019). Informe A/74/243 Promoción y protección de los derechos humanos: cuestiones de derechos humanos, incluidos otros medios de mejorar el goce efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Derecho a la educación. Recuperado de: http://www.un.org/es


Varsavsky, O. (2006). Hacia una política científica nacional. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana C.A.



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