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HOLISMO Y PSICOTERAPIA: Un encuentro de verdadero crecimiento.


Generalmente se habla de Psicología como la ciencia que estudia la conducta humana. No obstante, esta afirmación se queda corta, en relación con sus alcances, cuando la Psicología es entendida como una disciplina que percibe al ser humano como algo más que conducta, mente o emociones.


Los estudios psicológicos, enfocados desde una perspectiva holística o unificadora, conciben al ser humano desde sus muchas dimensiones, la sensorial, afectiva, intelectual, social y espiritual para entenderlo como una totalidad organizada y significativa.


En tal sentido, la Psicoterapia Gestalt, escuela que surge ligada inicialmente a la psicología humanística de los años 50, que nace en reacción a valores deterministas establecidos por corrientes previas a su nacimiento, dado su enfoque holístico destacó la importancia de encaminar a las personas a que tomen consciencia de todos los aspectos que la constituyen, es decir, de su Yo como totalidad.


Su objetivo es que admitamos e integremos nuestras partes fragmentadas, logrando con esto pasar de estados de dependencia hacia un soporte propio o auto-soporte sobre la base de una relación recursiva con el entorno o medio ambiente. De esta forma, nuestra actitud ante la vida o “forma de ser” se basará en la interconexión que establezcamos como totalidad con el medio general, social y cósmico.


Esta visión holística de los estudios psicológicos, altamente influenciada por las corrientes orientales: hinduismo, budismo y taoísmo (época antigua, 3.000 a. c.), adopta una visión espiritual de la vida y el mundo, ciertamente opuesta al énfasis materialista, concreto y objetivista que prevalece en occidente y entiende entonces que el ser humano queda integrado con el Universo como parte de una totalidad más grande que nosotros mismos y nuestro mundo material. Igualmente, propone una perspectiva ética basada en una forma de vida que nos conduce al bien personal y comunitario al mismo tiempo, a la serenidad y a la felicidad.


En cuanto a las vivencias humanas, esta corriente también promueve, al igual que las corrientes orientales, no evitar el dolor sino aceptarlo y transformarlo y al igual que la percepción taoísta del mundo se interesa no por los elementos aislados de la vida sino por la interconexión permanente del individuo global con su medio

no solo inmediato sino más allá de las fronteras materiales que lo constituyen.


De la misma forma, promueve mantener el contacto, aquí y ahora, con las sensaciones provenientes del mundo exterior para lograr sentir, ver, oír, saborear, oler o tocar la naturaleza, manteniendo así el encuentro con ella y con lo que deviene no interferido por la intelectualización propia del computador mental que nos separa de nuestra condición de seres sensitivos cargados de emociones que nos permiten vibrar al compás de la danza natural que existe más allá de nuestras posibilidades y poderes como seres humanos.


Aprendamos pues a entender, vivenciar y desarrollar nuestro potencial humano tomando como principio para ello nuestra interconexión íntima, personal, con nosotros mismos y también con las diferentes fuerzas del plano histórico, social y universal en el que estamos inmersos del cual recibimos energía y al que también enviamos nuestro mensaje de trascendencia humana.


Mileivi Suárez B.

Psicóloga.

Área Psico-Espiritual RDV







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