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JESÚS Y LAS MUJERES, RELECTURA DESDE LA RESILIENCIA DE LA MUJER.

Maira Elena Mora Dugarte. Dra. En Ciencias Pedagógicas. Directora de RedDeVida Consultoría Integral. (RDV). Ponencia desarrollada en ocasión del Foro virtual con motivo del Día Internacional de la Mujer “Reivindicando el rol de las mujeres en las Comunidades de Fe, una perspectiva desde el Ministerio de Jesús”, organizado por la Iglesia Presbiteriana Costarricense, realizado el 12 de marzo del 2021.-


Cuando me pidieron hablar de la reivindicación de las mujeres a la luz del ministerio de Jesús me llenó de emoción por cuanto pienso que es Jesús quien le da una connotación distinta al rol de las mujeres en la sociedad contribuyendo a la creación de una teología feminista que desmonta el viejo paradigma patriarcal. Un rol que teológicamente había sido construido para legitimar la opresión y la desigualdad entre hombres y mujeres.

Entonces, el énfasis que quiero hacer en mi ponencia es que miremos más allá de todo ese sistema de injusticias cómo la mujer hoy en día se revela como esa mujer valiente que es amiga de las causas nobles y justas, que lucha incansablemente al lado del bien para construir un mundo más humano.


Como primer aspecto importante, resalto que hay que considerar que Jesús estuvo rodeado de mujeres en su ministerio. ¿Pero quienes son estas mujeres? Dice el evangelio de Lucas 8: 1-3 “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades, María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes…. Eran mujeres rechazadas, no eran mujeres de iglesia, eran mujeres con diferentes vidas e intereses, imaginemos una mujer que tiene 7 demonios cómo puede ser vista en la sociedad de aquellos tiempos. Y sin embargo Jesús las restaura, y las invita a trabajar con él, y éstas le acompañan fieles a pesar de las críticas, Jesús rompe tabús y estereotipos de su sociedad, donde aún sus discípulos lo ven mal y lo critican. Jesús nunca desprecia a la mujer, ni la ofende, la aprecia y la estima como criatura de Dios, en un plano de igualdad con el varón.


Luego me encantaría resaltar la amistad profunda que tiene Jesús con María y Marta, miremos lo ocurrido a través de Juan 11:17-37: Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los judíos habían venido a ver Marta y a María, para consolarlas por su hermano. Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo: Tu hermano resucitará… Luego en el versículo 35 habla del llanto de Jesús ante la muerte de un amigo. En este pasaje podemos ver cómo éstas mujeres son grandes amigas con las que Jesús compartía y convibraba, a las que amaba, podemos ver en el llanto empático de Jesús una señal de una masculinidad no hegemónica de una nueva masculinidad que enseña la sensibilidad del hombre su dulzura, su ternura su amor por las amigas su profundo respeto por la vida y su praxis: si puedo hacer algo lo hago, confío en mi padre y agradezco por el milagro que ocurrirá, y lo hago porque lo importante es darle a mis amigas la alegría de volver a ver a su hermano. Es un hermoso ejemplo.


Otro aspecto del ministerio es su actitud de aceptación y amor hacia la mujer que le besa los pies y se los lava con perfume, ante los ojos perplejos del fariseo que lo había invitado, lo leemos en Lucas 7:36-50. Este pasaje bíblico habla del perdón necesario en la vida de nosotras las mujeres para lograr restaurarnos, para lograr encontrarnos con nuestra verdadera esencia. es increíble la actitud de Jesús ante una mujer que es vista por la sociedad como una “cualquiera”, si lo miramos hoy día, esta mujer pudiera ser una trabajadora sexual, quizá una mujer que viva en la calle, víctima del alcohol o las drogas, quizá una mujer que lucha día a día por sacar adelante sola a sus hijos e hijas y tiene que hacer “cualquier cosa” para poder hacerlo, quizá una mendiga, quizá alguien que se opone a las reglas de la sociedad moderna, quizá alguien que lucha contra las opresiones, quizá una que no se comporta como las normas establecidas, hoy día diríamos cualquier calificativo dañino y malintencionado. Pero nuestro amado maestro Jesús, hace una invitación a la sociedad al perdón, y ese perdón va ligado al profundo amor que Dios tiene por nosotros y que entre mayor es ese auto reconocimiento y auto perdón mayor es el amor que demostramos a la divinidad. La lección de Jesús en este pasaje es increíble de nobleza y de no juzgar al otro, de amor profundo a quien por las razones que sea no se comporta según los parámetros sociales.


A cuantas mujeres les ha tocado hacer cualquier tipo de acción para lograr subsistir y convivir en un mundo donde la injusticia y la desigualdad la llevan por caminos insospechados de explotación y de desidia, pero que se levanta un día, se perdona y vuelve a comenzar desde el amor a sí misma y a su divinidad.


Otro caso a reflexionar es el diálogo con la samaritana del pozo, rompiendo todos esquemas pre-establecidos: judío hablando con samaritana, rabino hablando en público con una mujer; ésta era pecadora, pero Jesús la enaltece, lo vemos en Juan 4:1-42. La samaritana es una mujer distinta a en el pensamiento, en sentimientos y en acciones, distinta a lo que el predicaba es mujer de otra geografía, con otros paradigmas, incluso una mujer que tenía contradicciones internas en su propia vida, consigo misma, una mujer que era vista como pecadora, sin embargo, Jesús no la juzga, sino que la invita a mirarse internamente con una inmensa sabiduría, quizá esa mujer si quería tener un esposo que fuera para ella y no estar con alguien que no la valorara y Jesús toca su fibra desde una pregunta. Pero además se le revela directamente y le dice que él es ese Mesías amado y esperado por su pueblo, el sabe que ella le recibirá en su corazón. Vemos reflejada hoy según este pasaje entonces a una mujer que a pesar de cargar con todo un cúmulo de prácticas contrarias a su propia dignidad, es capaz de mirarse profundamente y ahondar en su interior para transformarse y buscar en lo profundo del pozo de la sabiduría para levantarse y volver a ser feliz.


Otro caso es la actitud de amor perdonador con la mujer adúltera, cosa inaudita que demuestra que los varones que buscaban apedrearla eran también unos pecadores; Jesús la enaltece dándole la oportunidad de rehacer su vida, esto lo vemos en Juan 8:1-11. En este pasaje se puede observar cómo la mujer adúltera es vista socialmente y digamos que legalmente muy mal como una delincuente, todavía nuestras legislaciones hasta hace muy poco condenaban el adulterio y siempre visto de una manera distinta si es realizado por un hombre que por una mujer. Vemos en el pasaje bíblico que no se menciona el hecho de juzgar a los hombres con quien ella cometió ese adulterio. Sin embargo, Jesús con su inmensa sabiduría no juzga su comportamiento, ni la señala, solo le insta a que no lo vuelva a hacer, nuevamente vemos el perdón, la restauración de la mujer hacia su dignidad, pero desde el amor y el respeto. Diríamos hoy que esta es una mujer que a pesar de ser juzgada por la sociedad donde vive, a pesar de ser señalada por tantos estereotipos impuestos, sabe desde su interior que tiene derecho a cometer errores y también a comenzar de nuevo de ser necesario para volver a empezar. Jesús nunca desprecia a la mujer, ni la ofende, la aprecia y la estima como criatura de Dios, en un plano de igualdad con el varón.


Otro caso es la actitud de Jesús con la mujer siro-fenicia/ cananea, es hermoso ver la actitud de esta gran mujer ante Jesús, quien ante su fe enorme lo lleva a romper viejos prejuicios y sana a la hija de esta extranjera, viendo más allá de su condición de no judía para tratarla como un ser humano en necesidad, podemos leerlo en Mateo 15:21-28. Jesús se muestra indiferente en un primer momento ante la mujer, pero esta insiste y alega inteligentemente para llamar la atención del maestro, busca convencer y finalmente el maestro sede ante el pedimento de ella. Cuantas de nosotras nos identificamos con esta mujer? cuantas veces no sentimos que nuestras necesidades son insatisfechas, que la justicia no llega, pero nos caracteriza un espíritu indomable de resistencia y resiliencia que hace que insistamos, que aleguemos y al final podemos lograr nuestro cometido.


El mismo caso se presenta en Lucas 18:1-8, desde la parábola de la mujer agraviada que acude a un juez injusto y malo, hasta que logra justicia, muestra la entereza y valor de la mujer, su capacidad de luchar por lograr la justicia, se revela en esta parábola la fortaleza de la mujer y el empoderamiento a la hora de luchar contra la injusticia. Esa mujer que es capaz de enfrentarse al opresor y de insistir una y mil veces hasta lograr que se le haga justicia porque sabe que eso la llenará de gallardía y le permitirá reivindicar sus derechos violentados.


Igualmente, me gustaría resaltar la fe, la nobleza, la entrega total de la viuda pobrísima que echa la última monedita como ofrenda ( la podemos ver en marcos 12:41-44; Lucas 21:1-4). en este pasaje se refleja una realidad muy interesante la mujer y la desigualdad, y cómo ésta a pesar de ser tan pobre y de solo contar con una moneda prefiere entregarla y darla como ofrenda desde su fe y nobleza, Jesús la resalta y le reivindica.


Finalmente, quiero resaltar la sanación de la mujer encorvada (Lucas 13:10-17). muchas mujeres hemos vivido por años encorvadas hablando en sentido figurado, oprimidas, por tantos lastres que la sociedad y que nosotras mismas vamos cargando como pesos que nos han sido recargados históricamente, Jesús sana y restaura todo tipo de opresiones.


Hoy podemos ver la mujer resiliente que día a día se levanta, lucha por lograr sus sueños contra todas las dificultades, que atraviesa la opresión de la desigualdad, que atraviesa la violencia que es ejercida contra ella y se atreve a denunciar, a romper y a volver a empezar, una mujer que es capaz de partir desde su espacio/ territorio para buscar una mejor vida una vida digna, muchas veces cargando sola con sus hijos e hijas pero que está segura que siempre podrá avanzar porque su fortaleza le permite llegar hasta donde su espíritu fortalecido lo permita.

Hoy podemos resaltar desde este punto de vista como las mujeres hemos demostrado ante la actualidad esa fuerza y resiliencia para enfrentar las dificultades que la vida le va presentando. En este momento de crisis sistémica por la pandemia COVIC-19 somos las mujeres las que hemos estado en primera línea de trabajo en los hospitales y centros de salud, en los hogares cuidando de los niños apoyando en las tareas escolares, esto también se ha convertido en opresión y desigualdad de género. Lo cual denunciamos y criticamos, pero también damos una palabra de aliento y de orgullo digno por esa actitud resiliente, de lucha y resistencia que tiene hoy día la mujer latinoamericana.



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