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MEMORIA CRÍTICA DE MI ESPIRITUALIDAD

Buenas tardes, soy Rosmery López Pérez y hoy tengo el gran honor y placer de presentarles mi propuesta de TEOSALUD, que deseo fervientemente sea un aporte hacia la reflexión de nuestra salud integral y la forma como nos comunicamos sentimos y pensamos a Dios, con nosotras mismas y con la naturaleza.


Mi propuesta de TEOSALUD pretende romper con los condicionamientos que nos han sido impuestos y que podamos iniciar un proceso hacia la transformación de nuestro ser, a través de la ternura, la gracia y el AMOR que sobrepasa todo entendimiento, porque lejos de poseer, controlar y dominar, la TEOSALUD es una llama abrazadora que nos fortalece y nos inunda de confianza, esperanza, conciencia y fe hacia una plenitud de la vida. Para presentarles mi propuesta realicé una memoria crítica de mi espiritualidad.


La TEOSALUD es un proceso o un caminar de mis propias experiencias, de mi proceso de auto sanación y de sanaciones físicas, emocionales, sentimentales y del alma. Empecé a tomar conciencia de mis dolores, de mis angustias, de mis tristezas, de mis miedos, de mis paralizaciones y de ahí quise sanarme y empecé a consultar primeramente para sanarme, medicina alternativa como la homeopatía.


Cuando vi que esta ciencia me ayudaba, quise aprenderla y la aprendí. Simultáneamente trabajaba con una farmacéutica y podía ver a las personas que llegaban por medicamentos, y por alguna causalidad me comentaban que los medicamentos no les funcionaban y yo le recomendaba al médico homeópata. En este proceso me incorporé como acompañante de este médico, estudiando y aprendiendo a preparar la homeopatía.


Seguidamente, conocí la BIOSALUD, que es un movimiento de autogestión de la salud a través de ejercicios agradables, alimentación sana, caminata y orinoterapia. Esto comenzó en mi vida en el 2002. Fue un proceso personal significativo que trabajé muy profundamente.


Ésta se convirtió en un estilo de vida, comencé a notar mi sanidad en todas las dimensiones de mi ser, comencé a sentirme segura, a ser autónoma, a darme cuentas que los sueños se hacen realidad: uno de estos sueños era estudiar y aprender Teología, poder leer e interpretar yo misma la biblia, ya que desde muy temprana edad cuestionaba los mensajes religiosos machistas y patriarcales, que me generaban temores, miedos, angustias, tristezas y cargados de culpa, pecado, castigo: a lo que hoy llamo la trinidad demoníaca.


Una de mis inquietudes fundamentales era lograr entender cómo a la luz de las escrituras se explicaba el impacto que tiene lo emocional, relacional, sentimental y espiritual con lo físico, en este caso con la salud, dado que al trabajar directamente con las Iglesias debía y quería fundamentarlas bíblica y teológicamente y de esa manera se fue gestando la TEOSALUD.


La TEOSALUD es una Propuesta Pastoral innovadora y desafiante a la vez, porque brinda un acompañamiento diferente a lo tradicional, ya que lo realizo a partir del rescate de terapias ancestrales que se enfocan en la toma de conciencia del SER, que pertenece a la Creación, que se comunica con las plantas con los animales con el TODO, donde la salvación no es personal, sino del TODO por esto implica un cuidado de reciprocidad donde yo cuido la tierra, la tierra provee, yo cuido el agua, el agua provee, yo cuido el aire el aire provee. Esta reciprocidad circulante que permite los ciclos de la vida.


Además, porque se enfoca en una sanación Integral: física, mental, emocional, relacional y espiritual, que conlleva al equilibrio de la vida. A la relación del ser humano consigo mismo y con la creación.


Esta sanación es contra sistémica porque a través de esa sanidad integral la persona toma conciencia de cómo los Sistemas de poder manipulan, controlan y dominan no solo al ser humano sino a toda la creación: desde la educación, la economía, la medicina, la religión; haciéndolas co-dependiente y vulnerables.


Un ejemplo de esta dominación fue lo ocurrido en la Inquisición con la quema de “Brujas y hechiceras”, como lo dice Ivone Gebara “brujas y hechiceras son hoy símbolos de resistencia contra un sistema hegemónico y jerárquico, que impide la proliferación de alternativas creativas, más allá del lucro y la competencia”


La TEOSALUD rescata e integra la Sabiduría Ancestral y otros conocimientos terapéuticos (masajes, ventosas, imanes, acupuntura, reiki, constelaciones familiares, terapias caseras tales cómo baños de asiento, planchado, emplastes con arcilla y otros) para un proceso de auto sanación que se gesta al tomar conciencia. Recoge elementos y/o principios de diferentes cosmovisiones, tales como: el equilibrio de los Centros de energía, el aprovechamiento de las propiedades curativas de las plantas, frutos, verduras y vegetales, que funcionan como alimento y medicina, como lo plantea Hipócrates: “que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento”


También, celebraciones y tradiciones comunales, patronales y eclesiales, historias y cuentos que conllevan a comportamientos y conocimientos, tales como relatos de personajes y seres del entorno que forman y mantienen los valores, las creencias y las tradiciones de los pueblos.


Como lo dice Bridget Cooke “La sanación integral, entonces, tiene que ver no solo con los síntomas visibles y directos del paciente, sino también con el contexto social y espiritual de la enfermedad y TODO es todo”


Al respecto Mary Judith Ress, dice “estas tradiciones enseñan la comunión con la naturaleza y describen lo divino en términos que va más allá de lo masculino o centrado en el cielo…., la contemplación sobre “el verdor” de Dios como la energía vital presente en toda la creación está ligada íntimamente a la creencia de la ecología profunda en que todo lo material es vivo-espiritual”


Todo este cúmulo de experiencias transformadoras se convirtieron luego en una propuesta académica, científica que me llevó a ser Magister en Teología de la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL) Pero fue mucho más que eso, mi trabajo se convirtió en una propuesta de trabajo para la liberación de mujeres violentadas históricamente.


Dicha propuesta se resume en la implementación de una ruta crítica que consiste en evidenciar cómo el sistema patriarcal ha generado condicionamientos sociales que denominé “toques” que perjudican a las mujeres en general. Esto ocurre por la forma de relacionamiento entre hombres y mujeres: un relacionamiento desde la desigualdad y discriminación.


Esta ruta crítica consta de 8 toques que son: toque ontológico: implica la necesidad del ser de cariño y alimento. Toque colonizador: tomar conciencia del grado de colonización de nuestros cuerpos y mentes y la necesidad de desmitificarlo. Toque emocional: a las mujeres se nos enseña que debemos controlar nuestras emociones fomentando en nosotras el miedo a nuestro cuerpo y procesos biológicos, en algunos casos se convierte en repugnancia. Toque religioso: las teologías con un alto sentido patriarcal promueven los conceptos de pecado y castigo que se proyectan en la relación de lo religioso/divino (masculinizado), a partir de las mismas vivencias destructivas en las relaciones humanas. Toque físico: las carencias corporales, acompañadas de abusos físicos se trasladan a la esfera no física del ser humano, induciendo a las mujeres a permanecer “escondidas bajo la capa del miedo, la pasividad y la ignorancia”. Toque sexual: la inferioridad culturalmente atribuida a las mujeres tiene su asidero en la capacidad procreadora, quedando la sexualidad estrechamente ligada a la maternidad. Toque relacional: la necesaria vivencia afectiva y vincular de los seres humanos se ha desvirtuado hacia un contexto en que las mujeres “viven a diario experiencias de desamor, injusticia en el amor y de iniquidad amorosa”. Toque infectante: se trata de un conjunto de subordinaciones de las mujeres hacia los hombres, pacto de desprotección mutua en el cual los hombres se sienten dueños no solo del cuerpo de sus mujeres, sino también de su estado salud.


Como contrapropuesta a esta ruta crítica propuse tres toques revitalizadores: el toque cósmico: un yo en estado de conciencia, un yo que trasciende, un yo extendido, un yo en otros y otras, un yo reflexionando y proyectándose. Toque sublime: un acto consiente, es el reconocimiento de la trascendencia y la in-trascendencia, misteriosa e indescriptible que no se puede explicar y que solo la podemos sentir, porque se siente muy dentro y despierta nuestro corazón a la sensibilidad cariñosa. Toque INEFABLE: toque amoroso y tierno con una magnificencia indescriptible que solo cuando se percibe en nuestro ser lo podemos entender, todo lo que hacemos, lo que damos y recibimos y todo lo que nos afecta.


Estos toques contribuyen a gestar un nuevo nacimiento de la fe, de la esperanza, de la alegría de vivir, del amor y una nueva relación consigo misma y con la creación, dándole un renacimiento de los sentidos hacia el disfrute de todo lo que la Divinidad nos ofrece, este nuevo nacimiento se realiza a través de la sanación integral de lo físico, mental, emocional, espiritual y en relación armónica con todo lo creado.


Para finalizar, hago mías el pensamiento de Ivone Gebara que dice “tengo que admitir con honestidad, que hoy por hoy vivo en mi congregación de forma coherentemente contradictoria, y muchas veces en contradicción con lo que pienso. Me siento dividida entre lo que pienso sobre el mundo y las condiciones reales en que viven las personas. Es parte del pluralismo que estamos experimentando. No estoy en condiciones de eliminar todas mis contradicciones, tampoco quiero vivir sin las que han ido surgiendo a lo largo de mi vida. Ellas agitan mis “aguas” personales, dan sabor a mi pozo y me hacen pensar. No sé si he respondido bien a la pregunta, o si tal vez terminarán encontrándome más contradictoria que nunca. Estoy contenta de recibir el desafío, y también de desafiarlos a reflexionar sobre las contradicciones y los enigmas de nuestra vida, como ingredientes sin los cuales no seríamos lo que somos.


En este momento estoy en paz, en medio de las tribulaciones de la existencia, parece que estoy aprendiendo día a día a degustar el sabor de las contradicciones e imperfecciones en mi vida. Parece que ya no siento vergüenza en decir “no se” o “me equivoque”, aún con referencia en mi propia historia ¡Qué contradicción y que alegría!





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