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PONENCIA Protocolos Humanitarios para la Prevención y Atención de la Violencia de Género”

Actualizado: jul 13

POR: MAIRA MORA DUGARTE. DIRECTORA DE REDDEVIDA


Muy buenas tardes, agradezco mucho a la Plataforma de Organizaciones Basadas en la Fe por el apoyo brindado en la organización de este evento, que nos permite hoy reflexionar sobre un tema trascendental que tiene que ver con la necesidad de volver a mirar cómo estamos respondiendo a la violencia de Género desde los gobiernos, las organizaciones y la colectividad, dando una mirada a las posibles formas de prevención y atención de la violencia de género.


Entonces, en esta ponencia, responderemos a las siguientes preguntas: Por qué la necesidad de implementar protocolos humanitarios para la prevención y atención de la violencia de género?¿En qué consisten estos protocolos humanitarios? Para qué son necesarios?


Por qué humanitarios? Porque la violencia de género es un atentado contra los Derechos Humanos de las mujeres, que irrumpe contra su dignidad, contra sus derechos de libertad, de igualdad, contra su derecho a la vida, pero que además ocurre en el contexto del hogar donde debería sentirse más segura, donde se supone que se encuentran con las personas que aman, con quien han decidido compartir su vida, porque es en este contexto donde se requiere de mayor seguridad, mayor paz, porque es ahí donde residen tus hijos, tu familia. Entonces es en este ámbito en donde un acto de violencia impacta mayormente.

Pero no es solo en el hogar, sino muchas veces en el noviazgo, en la política, en los medios de comunicación, cuando el acto se comete por una relación de discriminación y desigualdad por motivos de género.


Igualmente, cuando en la calle ya no te sientes segura de caminar y ser libre porque puede alguien irrumpir y atentar sexualmente contra la mujer, por el simple hecho de serlo, de ser presa fácil. Muchas veces no sola las violan, sino también las matan.


Este problema se agrava aún más cuando se presenta desde la niñez y adolescencia incrementándose el deterioro moral y social de la persona afectada. Es además una problemática que impacta el seno de las familias, de la sociedad y se constituye como un nudo crítico que amerita reflexión y acción permanente por parte de los Estados, las organizaciones internacionales pro derechos humanos y la sociedad en general.


Hoy día, vemos que la problemática de violencia se agrava con el encierro por la Pandemia por Covic-19; cada día y muchas veces la capacidad real del Estado de brindar protección efectiva se ve limitada y con ello se acrecienta los sentimientos de impotencia de las mujeres con el riesgo de que el miedo real favorezca un proceso de revictimización a causa de la falta de atención y protección en este sentido.


Sabemos y estamos conscientes de la existencia de normativas internacionales, de convenios y tratados internacionales, organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y organismos de Derechos Humanos que vienen haciendo un gran esfuerzo en contrarrestar esta problemática. Un ejemplo de ello es la Plataforma de Organizaciones Basadas en la Fe de la que somos parte la cual constituye una propuesta orientada a facilitar la conformación y el fortalecimiento de una Alianza Estratégica de alcance Latinoamericano entre las Organizaciones Basadas en la Fe-OBF y sus Líderes y Lideresas, con el UNFPA LAC, para sumar esfuerzos propositivos y de acción y promover una acción conjunta que una esfuerzos y se articula para atender las más sensibles y principales problemáticas que afectan a la humanidad, mirando con especial atención las áreas de interés prioritario y común, en este caso el tema de violencia de género es fundamental.


Sin embargo, vemos que cada día la problemática sigue en aumento, las cifras de femicidios sigue en aumento, entonces nos preguntamos, que ocurre? Por qué a pesar de tantos esfuerzos la problemática no se neutraliza o elimina? Hay muchas causas para ello, pensamos que tiene que ver con problema de naturaleza cultural, estructural, sin embargo, el punto de esta ponencia, no es hacer un análisis del patriarcado, ni del machismo, ni del sexismo. Sino más bien mirar cómo responden los Estados, los gobiernos, las organizaciones y la sociedad a esta problemática? Que está faltando para poder solventarla.


A través de una exploración realizada respecto a las políticas de prevención y atención a la violencia, especialmente en el caso de Costa Rica y Venezuela, vemos que se han dado pasos importantes en muchos aspectos; sin embargo, sin embargo, continúan existiendo falencias


Por ejemplo: Existe la necesidad de mayor coordinación entre los distintos actores responsables del tratamiento de la violencia de género. Necesariamente debe existir en un primer momento una atención en salud integral: física, emocional, psicológica que responda a las necesidades de las mujeres afectadas por la violencia. En segundo lugar, la atención policial y de justicia en la cual debe existir el personal necesario y preparado para atender a las mujeres, formado en el tema, preparado para atender idóneamente a las víctimas. En tercer lugar, una la atención que la denominamos post-violencia que permita a la mujer ser parte de una recuperación integral: emocional, psicológica, y muy especialmente espiritual/pastoral; pero que también incluya su empoderamiento económico que le permita continuar subsistiendo de una manera digna sin tener que someterse al nefasto ciclo de la violencia por la necesidad persistente de satisfacción de sus necesidades. Hacen falta mecanismos comunitarios concretos de apoyo y acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia, entendiendo que es en la comunidad donde muchas veces se conocen de forma plena estos casos pudiendo ser atendidos de una manera mas cercana, en confianza implementando medidas y sanciones morales, a los victimarios que permitan romper el ciclo de la violencia antes que se reproduzca.


Tampoco existen en muchos países espacios seguros como casas de abrigo y alojamiento para las mujeres que requieran una inmediata separación de su victimario para salvar su vida, dotado de la atención necesaria. Por último, hay deficiencias de una política de atención integral post-violencia que permita la restauración plena de la mujer desde un acompañamiento integral con la unión Estado-Organizaciones- Comunidad.


Entonces de que se trataría este protocolo humanitario:


1. Atención primaria en salud, dirigida exclusivamente a las mujeres víctimas de violencia. Implica no solo la salud física, sino psicológica.


2. Atención policial especializada en el tema de género, con personal capacitado en la materia de forma idónea, sin discriminación, en plena coordinación con los órganos de administración de justicia.


3. Acompañamiento y orientación socio-jurídica dirigida a las víctimas que esté presente en todos los momentos y fases del proceso, para evitar la impunidad en los casos, rompiendo el círculo de la violencia y reduciendo así la revictimización al evitar riesgos futuros


4. Atención judicial idónea por parte del personal de administración de justicia con perspectiva de género que permita 0 impunidad y mayor justicia.


5. Atención y acompañamiento espiritual/ pastoral, psicológico, social (integral) (desde las espiritualidades) con la finalidad de restaurar a las mujeres víctimas de violencia es su autoestima, su ser integral que le permita encontrar las herramientas para salir del nefasto círculo de la violencia.


6. Atención y empoderamiento económico: Uno de los puntos fundamentales que influyen en la persistencia y ampliación del círculo de la violencia contra las mujeres es la imposibilidad de muchas de su subsistencia económica luego de la separación de sus parejas violentas. En consecuencia, ocurre con frecuencia la reincidencia y la permanencia de la relación por miedo de las mujeres a enfrentar la vida solas sin un apoyo económico que les permita vivir con dignidad. Por lo tanto, se deben incluir en este protocolo propuestas de empoderamiento económico de las mujeres que las lleven a una independencia económica que les permita satisfacer sus necesidades; tal como inclusión en procesos productivos comunitarios, redes de cooperación entre mujeres.


7. Conformación de redes comunitarias de acompañamiento a las mujeres víctimas de violencia, en donde se incorporen organizaciones comunitarias y de mujeres que logren denunciar, intervenir, prevenir y acompañar los casos de violencia presentados en las comunidades


8. Lograr espacios de alojamiento seguros que permita la atención integral de las mujeres víctimas de violencia, con un abanico de servicios, que reconozca las necesidades de las mujeres víctimas de violencia de género.


En síntesis, este protocolo viene a convertirse en una política de atención integral y prevención a las mujeres víctimas de violencia de género, que redunda en su erradicación desde una visión integral, un espacio seguro que les brinde la posibilidad de ser atendidas, apoyadas, protegidas, dignificadas y restauradas en todos los ámbitos de su vida.




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